viernes, 12 de agosto de 2011

Miro al cielo y cierro los ojos...

Poco a poco, mientras el tiempo pasa...Miramos al cielo, ni una nube. Cierro los ojos y noto la brisa en mi cara, y pienso "¿Qué he estado haciendo hasta ahora?.Sí, perder mi tiempo. Perder mis amistades, y convertirme en lo peor que una niña de 13 años se pueda imaginar. Sí, soy lo que soy."
De nuevo, abro los ojos. Estoy sola, en una amplia explanada, completamente sola. Miro a mi alrededor buscando una mirada....nada. De nuevo, miro al cielo e imagino. Imagino todo aquello que podría haber sido. Imagino qué será de mí dentro de unos pocos años. Imagino....
Siento una presencia a mi lado. Me vuelvo y encuentro a un chico de pelo castaño y un poco más alto que yo. Se agacha y me tiende una pequeña flor de color azul. Desvío la mirada hacia el horizonte, pero él persiste ahí. Resignándome, acepto la flor.
Sigo en mis pensamientos. Miles de historias que se me ocurren que podría escribir. Una aventura llena de emoción y de fantasía....pero él sigue ahí, a mi lado, sin decir nada.
"¿Qué quieres de mí?" le pregunto, y él me responde "Nada. Me gustaría hacerte compañía"
Diciendo esto, se sienta a mi lado y contempla el horizonte. No sé que hacer, por lo que le imito y miro allá también.
"¿Cómo te llamas?" pregunto, "Puedes llamarme Toris" me responde rápido. Se vuelve hacia a mí y me sonrie. Sonrío también. "Toris es un nombre muy extraño para alguien" le digo, "Es porque yo no soy de aquí. Soy de otro país, mucho más pequeño que éste. Entonces, Toris es un nombre muy común allí".
Un momento de silencio inundó aquella amplia y silenciosa explanada. Entonces, después de mucho tiempo en el que asustaba hablar con alguien que acababa de conocer, le pregunté por su país, su cultura, por todo.
Estuvimos hablando durante todo el día. Reimos y recordamos los dos los buenos y los malos momentos. Caminamos hasta el atardecer por la explanada mientras hablábamos o jugábamos.
Anochecía y él y yo debíamos regresar a nuestras casas.
Él cogió mi mano junto con la flor azul que me dio al principio. "Adiós" dijo solamente. Luego, soltó mi mano y se fue caminando. Me quedo quieta, mirando como poco a poco, se alejaba. Corro unos pasos hacia él "¿Volverás mañana?" le pregunto alzando la voz para que me escuchase. Se volvió hacia a mí y me dijo alzando la voz también "Sólo si tu lo deseas".
Sobresaltada, abro los ojos. Era de noche y me encontraba en una amplia explanada. Me levanto "Toris....¿había sido un sueño?" Me sacudo la tierra de la ropa que había traído el viento. Suspiro, "No hay nadie perfecto". Bajo la mirada y ecuentro que a mi lado había una flor azul, igual que la que él me regaló...
"Se supone que Toris, el de la historia es el que representa a Lituania en Hetalia. Éste personaje no me llama la atención, pero dedico esta historia porque soñé que estábamos los dos...en clase y nos quedabamos dormidos."

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