lunes, 27 de febrero de 2012

[2]Frío por fuera, corazón cálido por dentro

Ha pasado una semana desde que llegaron. Mis ánimos se derrumban, mis esperanzas desaparecen y ya no me encuentro con fuerzas para nada.
"Si yo quisiese...podría destruirlo..." ¿¡Por qué no podía quitarmelo de la cabeza?!
Me revolví en mi cama, pataleando de rabia...rabia por haber fallado a mi gente. Paré y miré, tumbada desde mi cama, por la ventana. Lo que veía era tranquilidad. La nieve, ls montañas, el cielo...
Cerré los ojos tratando de sentir el aire. Hacía cinco días que no salía de allí, no porque me lo impidiesen, sino porque no tenía ánimos. Pero aquello era de cobarde, esconderse de ellos. O luchar o asumir, pero nunca esconderse. Me levanté de un salto y me abrigué bien.
Después de mucho timepo, abrí la puerta y salí. Caminé en el silencio hacia Akureyri, el lugar donde comenzó todo.
Poco a poco, me encontré con gente de la isla. Caminaban cabizbajos hacia ningún lugar en concreto, como si su vida nada tuviese sentido, como si esperasen a que la muerte llegase a su encuentro en cualquier momento...
Intenté ignorarlos, pero era imposible. Ellos eran todo para mí, mi motivo por el cuál existo y yo les había fallado.
Akureyry, el lugar donde comenzó todo...
No había nadie de la isla, pero había cientos de los extranjeros. Iban y salían, llegaban barcos y otros se iban dando un rodeo a la isla hacia el oeste. ¿A dónde se dirijían? ¿A la capital?
Decidí entonces, que cualquier reunión en la capital podría ser espiada y debía descubrir qué querían.
Desde donde me encontraba, podía ver el acantilado. Pude recrear perfectamente lo que pasó, y aquello me apenaba. ¿Cómo podía haber caído en cuestión de segundos? ¿Qué haría si existiese alguien más poderoso que él?
Me senté en la nieve, recogí un poco y la dejé caer lentamente. Sonreí. Al menos, la nieve seguía siendo misma.
Me fijé más adelante y vi a un grupo de hombres extranjeros junto a él, el que me tenía totalemente confundida, el que arrebató a mi gente la libertad.
Llevaban un mapa de tamaño considerable y lo extendieron fuera, sobre una gran mesa. Intenté escuchar la conversación, pero estaba demasiado lejos y además hablaban en un idioma que no conocía.
Él iba dando indicaciones, deslizando el dedo por el mapa mientras los demás asentían o daban opiniones.
"A lo mejor se marchan"
A lo mejor...
Volví a la realidad. Se marchaban,, cada uno por un lado. Forcé la vista y observé como unos treinta hombres más o menos construían un edificio. ¿Para qué? No lo sé, como tampoco sé qué hacían aquí o qué pretendían.¨
Él se dirigió al puerto improvisado que construyeron, precisamente lo terminaron el día anterior.
No me lo pensé. Bajé cuidadosamente y miré a mi alrededor. Nadie. "Qué extraño, se supone que deberían estar vigilando". Pero no, estaban en el puerto desembarcando cosas o construyendo el edificio. Eché un vistazo al mapa.
Arriba a la izquierdapodía leerse Nueva Unión Soviética y debajo se encontraba un mapa del mundo. Muchas flechas señalaban a mi isla. Incoscientemente, subí las cejas y resoplé de manera que expulsó vaho por el frío.
Miré al resto de Europa, algunos países estaban rodeados con un círculo rojo y otros en blanco. Y finalmente, vi una mancha roja, no, un país entero. Su rojo se extendía...hacia el oeste.
Retrocedí. Los países nórdicos estaban de color rojo, sus fronteras no estaban y sus capitales habían desaparecido. Ellos habían acabado con mi "familia",ya no existían.
Mi corazón se encogió y las lágrimas salieron una a una de forma automática. Debía salir de allí y avisar a mi gente. Me día rápidamente la vuelta pero tropecé con algo y caí hacia atrás. Miré hacia arriba. Él, allí estaba, delante mía, mirándome sin expresión en su rostro. miré hacia abajo, no me apetecía nada verle después de lo ocurrido en el mapa y además, tenía miedo.
Noté un tirón del brazo que me hizo levantarme. ¿Por qué hacía eso? ¿Por qué era tan cruel?
Esta vez, agarrando mis muñecas me acorraló en la pared. No me soltaba.

-¿Por qué lloras?

Cierto, estaba llorando aún, por mi familia y por lo que me pasaría dentro de poco.

-Eso a "usted" no le incumbe.

Abrió mucho los ojos de sorpresa, no sé si fue por lo que dije o porque era la primera vez que le dirijía la palabra.

-¡Suéltame de una vez!- me revolví y conseguí zafarme de sus manos.

Ahora, sus ojos me fijaron como un radar y cogieron un tono violeta, seguramente por que estábamos a la sombra.
Rápidamente, su mano izquierda atrapó mi cuello y me empujó a la pared. Yo me llevé las mías a mi cuello, intentando quitar su mano que me dejaba sin respiración. Quería gritar, pero se me acababan las fuerzas. Intentaba coger aire, pero era incapaz. Era mi fin, el mío y el de mi gente.
"Adiós, mi preciosa tierra"
Cuando todo parecía ya perdido, retiró la mano y pude respirar de nuevo. Me arrodillé en el suelo, respirando con dificultad y tosiendo, palpando mi cuello con la mano izquirda como si sintiera que no lo tuviera y necesitara comprobar si se encontraba en su sitio.

-Te lo advertí- dijo simplemente.

Le miré, con un odio infinito, aún agachada. Él por su parte, sacó el arma que tenía a la espalda y la tiró delante de mí.

-Vamos, mátame si es eso lo que deseas- e hizo una sonrisa sarcástica.

Recogí el arma y le apunté. me temblaban las manos y pronto empezaron a sudar. Me fuí levantando poco a poco y tiré el arma a mi lado.
Y eché a correr, hacia ninguna parte, pero lejos de él y de los extranjeros.

-Lo suponía- dijo

Se dió media vuelta y vió a uno de sus soldados corriendo hacia él.

-Mi señor, la fábrica estará lista mañana y los barcos están listos para desembarcar....¿Ha ocurrido algo, mi señor?

-Esto es Islandia, y parecen un poco tozudos aquí, pero ahora eso no importa. Mañana desembarcaremos y algunos os quedaréis aquí fabricando cosas que nos sean de provecho...en esta guerra fría..

-Sí, señor.

El soldado dió media vuelta y regresó al puerto y él dió la vuelta por donde yo me había marchado corriendo.





-Reflejas y transmites frío pero sé que tienes un corazón cálido. Espero que lo entiendes, pequeña tozuda. Esto es demasiado hermoso como para destruirlo...

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